Revisión oftalmológica anual desde los tres años

LA IMPORTANCIA DE VER BIEN

1.- Cómo saber si su hijo ve bien

Los primeros años de vida son importantes para el desarrollo de la visión. Por ello la detección precoz de defectos visuales es indispendable para prevenir futuros problemas ópticos. Al margen de las deformaciones, los trastornos visuales más frecuentes en la infancia son los defectos de refracción (necesidad de llevar gafas) y el estrabismo. En ambos casos puede que el niño no se queje de ver mal.

El siguiente test pretende ayudarle a descubrirlo por sí mismo:

¿Ha observado si su hijo desvía un ojo aunque sea mínimamente?
¿Ha notado si el niño guiña siempre el mismo ojo cuando está en la calle?
¿Tuerce la cabeza cuando pone atención en algo?ápele un ojo y luego otro. ¿Nota diferencias a la hora de reconocer un objeto?
¿Se acerca mucho a la televisión o al papel cuando dibuja?
¿Entorna los ojos cuando se fija en algo lejano?
¿Parpadea con frecuencia?
¿Se queja de dolor de cabeza por las tardes?
¿Tiene los ojos enrojecidos muy a menudo?
¿Presenta descamación de la piel entre las pestañas o le salen orzuelos con frecuencia?

Respuesta afirmativa a las preguntas 1, 2 y 3.

Si esto ocurre después de los seis meses de edad es muy probable que su hijo tenga un problema de estrabismo. No descuide este trastorno por pequeño que sea, las vitaminas y el tiempo no lo arreglan.

Respuesta afirmativa a la pregunta 4.

Su hijo tiene algún defecto de visión en uno de los dos ojos (ojo vago). Debe acudir a un oftalmólogo lo antes posible.

Respuesta afirmativa a la pregunta 5.

Todos los niños tienden a acercarse a la televisión y al dibujo. Este detalle sin otros síntomas no implica defectos de visión.

Respuesta afirmativa a las preguntas 6, 7, 8, 9 y 10.

Normalmente el niño suele quejarse de ver mal cuando existe un problema grave de refracción. Si no es así y después de sus observaciones ha contestado SI a todas, o por lo menos a dos preguntas de este bloque, es conveniente que consulte con un oftalmólogo. Él le indicará el tratamiento necesario.

2.- Proteger la visión infantil

En la llamada civilización de la imagen es fundamental contar con una óptima percepción visual. Sin embargo, la ambliopía (ojo vago) es una de las principales causas de pérdida de visión irrecuperable en los países desarrollados.

Esta anomalía se desarrolla en la infancia, por alguna alteración en la visión durante el período en que el niño aprende a ver y produce disminución de la agudeza visual en uno o ambos ojos.

De ahí la importancia del diagnóstico precoz tanto para prevenir como para aplicar un tratamiento temprano que sólo es posible en el período de plasticidad visual, que se extiende desde el nacimiento hasta los 8 ó 9 años.

Existe gran cantidad de trabajos científicos, que indican que la mitad de los niños con ambliopía son diagnosticados después de los 6 años, cuando el tratamiento es menos eficaz.

Para que la ambliopía pueda ser detectada tempranamente y en forma masiva, es fundamental que los pediatras tengan información sobre las anomalías oculares y de visión que pueden desarrollar los niños. Asimismo se recomienda a todos los niños revisión oftalmológica a los 3 años, aunque ni los padres ni el pediatra hayan observado alteraciones.

Es fundamental en todos los niños en edad preescolar realizar un examen de agudeza visual de cada uno de los ojos para valorar o determinar si la visión es similar en ambos ojos y/o una valoración oftalmológica completa para despejar todo tipo de dudas.


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BIENVENIDOS AL CURSO 2012/2013

Queridas familias, queridos niños, un nuevo curso comienza lleno de sorpresas y retos para todos.
El equipo de Infantil os da la bienvenida y os desea un feliz curso.
Os dejamos un artículo muy interesante.

CONOCER A NUESTROS HIJOS. EL DESARROLLO SOCIOAFECTIVO Y EMOCIONAL EN LOS NIÑOS DE 3 A 6 AÑOS. COMENZANDO EL PERÍODO ESCOLAR

1. La incorporación del niño a la escuela
El desarrollo social del niño en su primera infancia está marcado en gran medida por su incorporación al colegio. Se trata, por tanto, de una época de cambios y adaptación por parte de todos los miembros de la familia a una nueva etapa en la que el pequeño irá buscando poco a poco más autonomía en sus quehaceres diarios, y una de las metas de los padres es fomentar este punto. Es bien cierto que habrá diferencias sustanciales en el modo de adaptación en función de si el pequeño ha acudido a la guardería en los años anteriores o bien comienza a la edad de tres años el contacto con la escuela.

En este periodo se produce un gran avance en las habilidades motrices y de coordinación, lo cual supondrá un paso adelante en la búsqueda de autonomía por parte del pequeño, cuya finalidad principal es la de explorar su entorno y comenzar a descubrir el mundo. Por otro lado, el desarrollo conseguido en la esfera del lenguaje va a propiciar el inicio y mantenimiento de estas relaciones sociales, como un estadío básico en la comunicación entre personas. Como ya hablábamos en series anteriores, una de las metas de los padres es el potenciar y asistir a su hijo en este primer paso hacia la vida social y el papel de éstos es tan importante como puede ser el de los educadores que se encuentran en el colegio. Es realmente un error el obviar un contacto permanente entre los padres y las figuras educativas del niño en el colegio. Con la incorporación a la educación se va a abrir el abanico de normas y rutinas del pequeño, y es en parte tarea de los padres que estas normas no sufran de contradicciones entre ambos contextos. Además, una comunicación asidua y permanente con los educadores de los niños nos permitirá ir conociendo en tiempo real cuales son los avances de los pequeños y, en su caso, las dificultades con las que se van encontrando en su desarrollo.

Cuando el niño sale de casa para incorporarse al mundo escolar (sea en este periodo o en otros anteriores), hay que entender que sale de un contexto de seguridad para él, rodeado de las figuras de apego, para entrar en otro que, a priori, supone una amenaza: adultos nuevos y numerosos niños con los que tendrá que aprender a relacionarse si quiere adaptarse a su nuevo entorno. En estos primeros meses suele realizarse, en los centros escolares, un periodo de adaptación horaria, en la que el niño pueda ir incorporándose de forma paulatina a su nueva realidad. Por parte de los padres, las indicaciones que debieran de seguir en este caso serían las siguientes:
• Hablar con los pequeños del colegio en las semanas anteriores a su incorporación. Presentarles este nuevo concepto para ellos y hacerlo de una forma lúdica y divertida.
• No presentar ansiedad ante el cambio que va a sufrir el pequeño y, si se padece, no manifestarla delante del niño.
• Suele ser beneficioso que, en los primeros tiempos, el niño lleve algún objeto personal al colegio (muñeco, juguete) que funcione como base de seguridad para él.
• Evitar hacer de las despedidas algo traumático y largo. Recordar que los niños son el reflejo de nuestras vivencias.
•Hablar con el niño acerca de las actividades que ha realizado en el colegio. Fomentará la confianza, la autonomía y la motivación, además de crear una rutina que se hará necesaria a medida que el pequeño crezca y vaya avanzando en los cursos escolares.


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