Día del libro

Queridas familias, el próximo 23 de abril celebraremos como todos los años el día del libro y para ello hemos pensado crear un rincón con los libros favoritos de papá y mamá, una iniciativa más para desarrollar el gusto por la lectura.

Para ello necesitamos que nos dejéis en un mensaje el título de vuestro libro o libros favoritos con el autor ,  vuestro nombre y apellidos y un breve comentario.

¡Os animáis!

Empiezo:

«La ladrona de libros» de Markus Zusak.

Un libro increíble con el que puedes  soñar despierta.

Ana Isabel Iglesias Pérez


Día mundial de la poesía

Con motivo de la celebración el 21 de marzo del día mundial de la poesía, esta semana hemos dedicado las sesiones de biblioteca a trabajar textos poéticos. Los alumnos de primero han ilustrado «Que te corta corta», de Nicolás Guillén. Los de segundo y tercer curso han recitado «La plaza tiene una torre», de Antonio Machado. Preguntadles si la recuerdan, ¡lo han hecho fenomenal!

 

 


FELIZ DÍA DEL PADRE

DECÁLOGO DEL BUEN PADRE

Para ser un buen padre es necesario que transmitas alegría a tu hijo en la convivencia diaria. Ofrecer el mensaje de que lo quieres y disfrutas cuando estás junto a él.

1. Pasar (mucho) tiempo con los hijos

Las horas de comidas, cuando preparan la mochila para el cole, mientras juegan, cuando escuchamos música… Sencillamente, hay que encontrar tiempo para estar con ellos. Aunque tengamos muchas obligaciones y estas sean muy absorbentes y agobiantes, estar presentes en la vida de los chicos es prioritario.

No nos engañemos con eso de que no importa la cantidad de tiempo sino la calidad; por muy buenos que seamos, quince minutos no pueden dar mucho de sí. En cuanto a la calidad, la personalidad de los hijos se desarrolla a partir de la relación con los padres, de lo que reciben de ellos y de lo que aprenden a su lado. Por eso cuando estamos con los niños, debemos estar entregados en cuerpo y alma, con ganas, no leyendo el periódico, hablando por teléfono o pensando en nuestras cosas.

2. Querer y respetar a la madre

Si el padre no tiene relación amorosa con la madre de sus hijos, que al menos tenga relación amistosa. El buen trato entre los padres es indispensable porque muestra los sentimientos que existen entre ellos. Aunque las cosas no vayan del todo bien en la pareja o ex pareja, en la relación entre los padres tiene que reinar el respeto. Hay que hablar del otro y con el otro con aprecio, aún en las discusiones y cuidar todas las facetas de la relación: amistad, compromiso, comunicación, resolución de conflictos, corresponsabilidad o negociación. Si esto no se logra, lo mejor es buscar ayuda. La relación entre los padres crea una atmósfera en la que el niño crece y va formando su identidad. No es lo mismo que haya confianza y armonía entre los padres a que papá y mamá se contradigan y descalifiquen entre sí.

3. Ser un buen ejemplo

Los hijos se fijan en el padre. Cuántas veces hemos dicho o escuchado de alguien: «En esto sale al padre», «eso lo sacó del padre» o «de tal palo, tal astilla». Juan Manuel Serrat dice en la canción Esos locos bajitos: «Esos que se menean con nuestros gestos» y que «cargan con nuestros dioses y nuestro idioma, con nuestros rencores y nuestro porvenir». Los padres son sus modelos, los chicos copian de ellos modos de ser, de afrontar y resolver, de relacionarse con las cosas, con los demás y consigo mismos. Así, muchas veces nos muestran nuestros propios defectos. Si al verlos, en lugar de enfadarnos, intentamos corregirnos y educar con el ejemplo, les enseñaremos a corregirse y mejoraremos nosotros también. Saberse un modelo y tratar de estar a la altura en la que nos ponen los hijos es muy educativo para todos.

4. Estar a las duras y a las maduras

Los niños necesitan a su papá en todo momento y para muchísimas cosas. Lo necesitan para que les arrope, les ayude a trepar más alto, a dejar los pañales o a hacer los deberes.

Un padre ayuda a crecer. Por eso es necesario que papá diga tanto «sí» como «no», él tiene que saber conjugar mimos y límites. A veces, los padres, conscientes de que pasan poco tiempo con los hijos, priorizan una faceta y se convierten en papás que solo juegan o miman y desatienden los conflictos o, por el contrario, en papás ogros que solo saben reprender como si vivieran enfadados. O se interesan nada más por algunas de las actividades del hijo y desatienden las otras: no se pierden ni un partido de fútbol del niño pero no se enteran de cómo le va en la escuela o con los amigos. Un padre tiene que poder ser amigo, compañero, protector, sabio… ¡y estar en todos lados!

5. Regalar alegría

Una infancia feliz es casi una garantía de una vida feliz, por lo menos favorece que en el futuro el niño tenga integridad emocional y buena salud mental. Llegar a casa con chuches, planificar una excursión en familia, hacerles chistes para reírnos con ellos, jugar al escondite, contarles historias… este tipo de alegrías los chicos las reciben como algo más que un gesto, para ellos representan «lo bueno de la vida». Y estas cosas buenas son las que les fortalecen, les hacen más valientes y les dan armas para afrontar las dificultades propias del crecimiento o las circunstancias adversas. Tener una bicicleta o un patinete es estupendo, pero reírse con papá es necesario. Darles alegría no consiste en comprarles juguetes, sino en transmitirles, a través de la convivencia, el mensaje de que papá les quiere y disfruta con ellos.

6. Darles prioridad

Cuando el niño es relegado en los intereses del padre, se refugia en la madre y se vuelve demasiado dependiente de ella. La principal función del padre es ayudar al hijo a sentirse seguro en el mundo más allá de los brazos de la madre, y para eso el pequeño debe sentir que es importante para papá. El vínculo con los hijos no es genético, es ético. Es el resultado de una decisión amorosa que hay que sostener día a día. Además, darles el primer lugar en nuestra vida nos hace a nosotros tan felices como a ellos.

7. Escuchar

Estar atentos a lo que dicen y no dicen y animarles a expresar lo que piensan y sienten es la forma de conocerles. Los niños tienen creencias y fantasías que sorprenden al adulto. Por ejemplo, es común que representen a la Tierra como una casa gigante con los humanos dentro o que crean en monstruos o, los más pequeños, piensen que el peluche es parte de su cuerpo. Para enterarnos de lo que pasa por sus cabecitas hay que escucharles con atención. Escuchar es un acto de amor, cuando les prestamos atención se sienten importantes para nosotros. Además, les damos la posibilidad de escucharse a sí mismos, ser capaces de hablar para defenderse, dar una opinión, plantear lo que no entienden, resolver conflictos, contar sentimientos o emociones e inventar historias. Y si comparten con nosotros sus tribulaciones o temores, se quedan aliviados.

8. Educar con cariño

Disciplinarlos es una de forma de amarlos. Si les marcamos límites, si les negamos algo que nos piden pero no les conviene o nos oponemos a sus deseos porque no son razonables, será siempre por su bien, para ayudarles. No les educamos «para que no molesten a los mayores», sino para que sean felices y cabales.

Cuando les enseñamos a usar la cuchara, a ser responsables con los deberes del colegio o a no gritar dentro de casa, no lo hacemos para que no se ensucien o no nos den la lata, sino para ayudarles a desarrollarse como seres independientes. La disciplina adecuada une amor, razón y respeto por el niño. Si tenemos esas tres cosas, ya podremos enfadarnos sin miedo: sabremos corregirles sin agredirles y hacerlo solo cuando lo necesitan.

9. Contar cuentos

Contarles cuentos a los niños es igual a darles un «máster universitario infantil». Ellos necesitan los relatos para aprender a hilar situaciones, a comprender que primero pasa una cosa y luego otra y para entender el tiempo (qué es «ayer», «mañana» o «después»). No hay nada tan interesante y entretenido como escuchar las cosas que les pasan a los demás y ver cómo resuelven sus problemas desde el lugar más seguro del mundo: al lado de papá. Junto a él pueden identificarse con el protagonista, atravesar penalidades y triunfar sin sufrir un rasguño. Pero los cuentos no tienen solo un valor intelectual: la voz de papá les envuelve y les reconforta ahora igual que les arrullaban las nanas cuando eran bebés y les da ánimo para enfrentarse a los monstruos de la noche. Por eso les gusta tanto el cuento de antes de dormir.

10. Estar al tanto de “sus cosas”

Los «asuntos de chicos» son importantes, sobre todo si se trata de los hijos. Sean serios o banales, como tienen importancia para el niño, también tienen que tenerla para papá. Sin agobiarles ni atosigarles, hay que estar cerca de ellos para encauzar conductas, asistir a las reuniones del colegio, acompañarles al médico, estar al tanto de las notas, de qué hacen en el tiempo libre o cómo les va con los amigos. Aunque no existen recetas, hay una fórmula básica que consiste en acostumbrarles desde pequeños a que nos cuenten sus cosas, sin presiones y con respeto. Si estamos a su misma altura y podemos mirarles a los ojos, mejor.

Por: Carla Padín

Asesores: Pedro Molino, tutor de la Universidad de Padres online. Iluminada Sánchez, docente de la Asociación Escuela de Clínica Psicoanalítica con Niños y Adolescentes de Madrid


Estructuras de… ¡espagueti!

Esta mañana hemos leído otro de los cuentos del plan lector del tercer curso de Educación Infantil, El espagueti gigante. Se les han ocurrido recetas bastante curiosas para preparar pasta y también estructuras que se podrían construir utilizando ese «ingrediente». Mirad la Torre Eiffel de espagueti:

 

 


Unidad de indagación «Estructuras»

Los alumnos de tercero han consultado algunos de los libros de nuestra biblioteca para aprender un poco más sobre las estructuras. Entre los hallazgos que más les han llamado la atención están las gárgolas de las catedrales, los rascacielos de formas extrañas como las torres de Dubai, los iglús de hielo o las torres de los castillos medievales.

 

 

 

 

 


Posted in Biblioteca | Comentarios desactivados en Unidad de indagación «Estructuras»

Las inteligencias múltiples en el aula

Queridas familias:

Muchos de vosotros nos preguntáis qué es eso de los learning centers y para qué los utilizamos.

Una forma rápida y sencilla de explicarlo, es que nos permite en un grupo de 20 alumnos establecer cuatro grupos de cinco alumnos que trabajan objetivos diferentes de forma simultánea, de este modo podemos desarrollar los tipos de inteligencias que catalogó Gardner.

Imagen de previsualización de YouTube


Posted in Sin categoría | Comentarios desactivados en Las inteligencias múltiples en el aula

La importancia radica en saber atender las diferencias

¿Es posible un Sistema Educativo orientado al desarrollo del talento?

Es urgente plantearse que nuestras sociedades no pueden subsistir con sistemas educativos que no estén dispuestos a caminar por la senda de la excelencia y la optimización de los resultados del aprendizaje de cada escolar.

Una enseñanza graduada que ignore sistemáticamente las diferencias individuales -lo que los norteamericanos denominan con la expresión «one size fits all«- es, simplemente, una enseñanza inadecuada para promover el desarrollo óptimo de las personas, de todas las personas. Y entiendo que no hay educación de calidad si no se logra que el rendimiento de cada escolar sea óptimo.

En el informe sobre los mejores sistemas educativos del mundo (Cf. Barber y Mourshed, 2007) se ponía claramente de manifiesto que -a pesar de que en los EE.UU. entre 1980 y 2005 el aumento del gasto en educación se había elevado, corregido por inflación, un 73%, y que la ratio profesor alumno había disminuido un 18% -el rendimiento de los alumnos medido por el propio Departamento de Educación se mantenía estable.

Parece claro, según estos autores, que los mejores sistemas educativos se caracterizan por:

  • lograr que las personas adecuadas sean seleccionadas para ser profesores,
  • que se les ofrezcan los medios para que se conviertan en buenos instructores y
  • asegurar que el sistema es capaz de ofrecer una instrucción excelente a cada niño.

En otro reciente estudio Mourshed, Chijioke y Barber (2010) señalan que la mayor parte de las intervenciones en los sistemas que más incrementan su eficacia, se llevan a cabo en el proceso y, dentro de este ámbito, los sistemas que más mejoran gastan la mayor parte de su actividad en perfeccionar el desarrollo de lo que se enseña más que en cambiar el contenido que se enseña.

Un sistema educativo mejor,  es el que logra que sus estudiantes mejoren sus resultados. Y a pesar de las evidencias en los estudios internacionales de evaluación -que parecen mostrar lo contrario-, la mejora es posible y necesaria. No cabe duda de que cuanto peores sean los resultados de un sistema educativo más perjudicados serán todos los alumnos, pero particularmente los de mayor capacidad, porque son los que presentarán un déficit mayor entre sus posibilidades y sus realizaciones.

Se percibe en muchos países -España no es una excepción pero tampoco un caso único- una cierta obsesión por eliminar las diferencias de los escolares pretendiendo que todos sean más iguales, algo, por otra parte, completamente imposible.

Incluso se afirma que la escuela está para promover la igualdad. Mejor podríamos decir con Eisner que: “The good school, as I have suggested, does not diminish individual differences; it increases them. It raises the mean and increases the variance’’ (Eisner, 1999, p.660).

Un sistema educativo mejor es aquel que promueve la individualización educativa y la flexibilidad curricular, permitiendo que cada alumno pueda llegar tan lejos como su capacidad y motivación permitan, a tanta velocidad como sus condiciones personales para aprender faciliten, con tanta amplitud como su curiosidad intelectual y creatividad favorezcan.

¿No es posible realmente una escuela así? ¿Están realmente los sistemas educativos condenados a perseguir la abstracción del “alumno medio” para siempre? ¿No podríamos conseguir que los profesores se convirtieran en facilitadores del aprendizaje de sus alumnos en lugar de protagonistas del trabajo escolar? ¿No podríamos hacer de la escuela verdaderos centros de aprendizaje en lugar de ámbitos prioritariamente de enseñanza?

Lo primero que habría que hacer es determinar, por paradójico que parezca, «qué deben saber y saber hacer» los alumnos en cada materia y a cada edad, precisamente para poder evaluar el grado en el que se logra lo que se pretende.

Javier Tourón

Posted in Sin categoría | Comentarios desactivados en La importancia radica en saber atender las diferencias

VIOLETA MONREAL

Esta semana nos visitó Violeta Monreal que  tras licenciarse en Bellas Artes inició su carrera como ilustradora. Viajó a Nueva York donde colaboró con la O.N.U. en la ilustración de varios proyectos.

Además de  su trabajo como ilustradora y autora de relatos, compagina la labor de conferenciante como especialista en dibujo infantil.

Su estilo y técnica, especialmente los collages, son fácilmente reconocibles, y dotan a su trabajo de una genuina personalidad que se resiste a las comparaciones.

Violeta tiene manos de hada y corazón de niña. Por eso no es de extrañar la mágica empatía que logra tener con los niños, quienes la escuchan hechizados por su singular mundo de fantasía. Duendes, brujas y dragones salen de su maleta y de sus manos en un increíble despliegue de imaginación y destreza.

[photofade]


Posted in Sin categoría | Comentarios desactivados en VIOLETA MONREAL